Publicidad:
La Coctelera

Ellos son los locos

Letras furtivas desde un centro psiquiátrico: bienvenidos a mi infierno cotidiano

4 Agosto 2005

Jojoba abre su piel para ver dentro

Jojoba tiene 24 años y los brazos, las muñecas y las manos llenas de cicatrices. Ha pasado parte de su niñez y toda su adolescencia haciéndose daño a sí misma, a su cuerpo, abriendo su piel para ver qué había debajo y para, de alguna manera, sentirse viva o, simplemente, sentir. Jojoba es altísima y lleva el pelo muy largo, liso y oscuro. Durante mucho tiempo logró ocultar sus heridas, a través de las que pudo ver su carne desgarrada. Cuchillas, navajas de afietar, cristales, punzones, cuchillos de cocina, tijeras y, especialmente, el material quirúrjico que conseguía sacar a escondidas de la clínica para mascotas de unos amigos de sus padres, fueron durante años los testigos callados, brillantes y afilados de su músculo al descubierto, de su piel rota y de sus toallas empapadas en sangre. Jojoba no habla del tema. Para eso ya están sus brazos y los costurones con que los médicos tuvieron que cerrar algunas de las aperturas de su cuerpo de niña en busca de algo que sentir.

En cambio, Jojoba sí habla de Reinaldo, quien supuestamente es, ha sido siempre y será «el hombre de mi vida, mi amor verdadero, mi razón de ser», según ella. Se conocieron hace pocos años y, pese a que él le dobla la edad y está casado con alguien que –oh, casualidad–, no es ella, comenzaron una relación sentimental secreta, tortuosa y sin frenos. Pero compaginar sus dos vidas paralelas comenzó a hacerse demasiado difícil para Reinaldo después de un tiempo, por lo que comenzó a prescindir de Jojoba sin dar explicaciones. Si el sentimiento que ella tenía hacia él era ya del todo obsesivo, este cambio lo convirtió en crónico y demoledor.

En los «buenos tiempos», era habitual que Jojoba pasara horas llorando si, durante un solo día, él no había contactado con ella telefónicamente. Cuando su llamada faltaba, Jojoba elaboraba una lista mental de posibles catástrofes sin solución que podían haber sido la causa de esta ausencia. Jojoba vivía todas y cada de estas catástrofes irreversibles en su mente y sólo deseaba morir y dejar de sufrir para siempre. Y era entonces cuando se cortaba los brazos y se atravesaba la carne con alfileres y portaminas. Podía pasar en este estado de llanto ininterrumpido y autotortura muchas horas. Sólo el sonido del teléfono seguido de la voz lejana de Reinaldo podía devolverle la felicidad que se diluía mezclada con su sangre vertida.

Tantos ataques de ansiedad incontrolada, tantas visitas al servicio de urgencias del hospital y tantos episodios de gritos y alaridos comenzaron a convertirse para Reinaldo en una verdadera tortura y por fin tomó conciencia de que la vida con su esposa, cuya única preocupación era la de broncearse en la terraza hasta convertir su piel en un pergamino negro, era mucho más sencilla. Así que, sin más, borró para siempre a Jojoba de su agenda telefónica, de su corazón y de su recuerdo.

Tras la desaparición hasta hoy definitiva del supuesto y único amor de su vida, la exisitencia se convirtió para Jojoba en la mayor de las agonías, lo que hizo que, en unos meses, fueran los fármacos los mejores -y únicos- sustitutos de Reinaldo.

- Cuando me di cuenta de que me había dejado, de que no volvería, de que la prefería a ella, me arranqué este trozo de carne y lo tiré al váter -me explicó ayer, mientras me mostraba una enorme cicatriz triangular en su antebrazo izquierdo. Era la marca más grande de todas. Parecía un inmenso desierto brillante y pulido de límites angulosos en medio de la corteza terrestre llena de entrantes y salientes que es su piel.

- Qué dolor, no me lo puedo ni imaginar... -intervino Princesa, sin poder contener sus palabras. Yo permanecía en silencio.

- ¿Dolor? No, no duele. Su marcha es lo único que me causa dolor. Su abandono sí que derramó toda mi sangre. Pero tirar de la cadena no duele, créeme.

Princesa y Jojoba parecen haber congeniado bien. Resulta curioso verlas pasear por el jardín: mientras que la primera viste como una niña de quince años amante del rosa y la purpurina, la otra recorre el empedrado del caminito que lleva hasta el estanque con chaqueta de manga larga, una falda hasta los tobillos y envuelta en oscuridad y olor a vainilla.

- Antes solía vestir con colores chillones, sobre todo amarillo y naranja. Esos colores tienen que oler a vainilla, necesariamente. Cada color de ropa ha de tener una colonia con la que combine -explicó Jojoba.

- ¿Ya no usas esos colores? -le pregunté.

- No, ahora necesito oscuridad. Ya sé que la oscuridad no huele a vainilla, pero huele a Reinaldo. A él le gustaba. Nuestra cama olía así.

Quizá esta tarde retomemos más conversaciones de vainilla y falda larga en el jardín, y quizá sobre Reinaldo, aunque sin Reinaldo.

servido por ellos-son-los-locos 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Adriana

Adriana dijo

Muy bueno. Recuerdos a Princesa y a Jojoba y al narrador.

¿Cómo está Jojoba ahora?

4 Agosto 2005 | 09:05 PM

GUSSANITA

GUSSANITA dijo

es curioso encontrar a alguien que cuenta una pequeña historia de tu vida. tal vez pequeña ahora, mirando a través del catalejo que nos deja entre las manos el tiempo antes de irse con prisa a quedarse en casa de otro. atrás quedaron, pequeñas e insignificantes, las visitas a urgencias por la ansiedad, las ropas oscuras y los olores de muerte. los tirángulos de ojos de iván, que un día, no recuerdo si de lluvia de verano o de calor asfixiante, dejó de contestar al teléfono. pocas noches antes soñé con sus triángulos de ojos. ellos me anunciaron su muerte dentro de mí. y también fuera. murió como iván, como el iván que para mí era. no sé quién será ahora.

lo que sí sé es que yo soy otra. más joven, más guapa y más delgada. más viva. con mi falda a la mexicana, mis zapatitos de flores rosas y naranjas y mi colonia con olor a violetas

8 Agosto 2005 | 01:43 PM

GUSSANITA

GUSSANITA dijo

y con algún que otro problema con la informática.

gracias, me ha gustado mucho leerte/leerme, esto faltaba.

ah, y cuida de jojoba. no la lleves a los ríos subterráneos. sácala a merendar tarta de limón. yo me curé así.

8 Agosto 2005 | 01:47 PM

tiritando

tiritando dijo

Tantas Mutilaciones... ayyy. Cuantos golpen hemos de darnos con las paredes para poder trazar nuestro Camino. Cuanto Sangre tiene que caer de nuestras Venas tristes para que nos demos cuenta que Todavía, a pesar de la Pérdida, y probablemente gracias a Ella... sabemos que estamos Vivos.

8 Agosto 2005 | 03:06 PM

Villo

Villo dijo

Bonito por desgarrador y nocivo al mismo tiempo...ocurre con más frecuencia de la que penamos...Y yo pido perdón(por vez primera) si ignoré que alguien me amó con las viscerás y la sinceridad del monstruoso silencio...lo siento,poruqe me han dicho que en mi vida hubo alguna..espero y deseo que ese no fuese su estatus y que hicieran su vida...No es lo mismo por si alguien está buscando paralelismos...yo no he sido consciente...me gustó amiga

18 Agosto 2005 | 02:45 AM

finchu

finchu dijo

Magnifica narración en forma y fondo.

20 Agosto 2005 | 01:19 AM

Absenta

Absenta dijo

Me he quedado sin respiración, aturdida, muda...
Me miro los brazos y observo el reflejo de lo que has escrito. La diferencia es que yo nunca pude acariciar aquella a quien amé, amo y amaré, la razón de mi vida, la mano donde aferrarme.
A pesar de todo, los matices son distintos pero el final es siempre el mismo...

22 Agosto 2005 | 10:30 PM

mo24590

mo24590 dijo

Yo tengo curiosidad por saber qué hay Debajo de la Piel de Yoyoba... le daré una cuchillada cuando no Mire.. para verla por Dentro...

22 Agosto 2005 | 10:36 PM

Zue

Zue dijo

Bien, realmente me gustó la pequeña historia en espacio, pero grande en esencia. Me sentí muy identificada, más de lo que puedo aceptar. He hecho insiciones en mi piel, pero son mas agudas las que hay en el fondo sentimental, algunas no cicatrizan. Soy una adolescente, y bien aplicada está la palabra, adolesco cada dia, llena no de un deseo de morir, sino una ausencia de ganas de vivir. No creo haber conocido el amor aún, quizá sea eso, una tortuosa y solitaria espera de que alguien me de un poco de valor, al menos más del que me doy yo misma.Me pregunto.. Si así estoy ahora, ¿qué será de mi cuando me enfrente a el amor, el doloroso amor?

11 Septiembre 2005 | 08:14 AM

entre los dedos

entre los dedos dijo

excelente relato. Impactante. Me atrapó hasta el final. quiero una segunda parte. LA MERECE!
saludos,
ELD

22 Septiembre 2005 | 11:49 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Estadisticas y contadores web gratis
courses:.fr.de.pt.jp
Ya he estado en varios de estos sitios. Son todos iguales, ni siquiera cambia el olor del detergente. Deben de echar mata-ratas o algo así... Si de verdad estás enfermo y te meten aquí, morirás de asco. Si no lo estás, si este es tu destino a causa de la ineptitud de los facultativos, correrás el riesgo de perder la razón. Yo lucho cada día por mantener mi cordura. Por ahora lo tengo todo controlado. Sé que algún día esto no será más que una pesadilla y, mientras tanto, sueño, sueño con el día en el que nadie se refiera a mí como «la interna», «la paciente» o «la loca». Ellos son los locos.

MensaBlogger

Fotos

ellos-son-los-locos todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera